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5 mitos de los alimentos

El hecho de poder ingerir algunos alimentos envasados o empaquetados no significa, que vamos a suprimir de nuestra dieta verduras, frutas o comida rica en fibras. Hay que variar nuestro plato de nutrición con moderación y, lo más importante, consumir las calorías de los alimentos que nos gustan.

Siempre ha sido tema de conversación los alimentos que consumimos, cuales hacen daño a nuestro organismo y de qué manera otros nos prolongan la vida con beneficios para nuestra salud. En Facebook o por conversaciones de trabajo o con amigos podemos escuchar mitos y verdades sobre el consumo de ciertos tipos de alimentos que han sido satanizados como perjudiciales para la salud, algunos de ellos se han desmentido. Podemos comer pan, galletas o ensalada sin comprometer la salud, cumpliendo algunas moderaciones.

Mito #1: ¡Comer demasiados huevos afectará nuestra salud!

Muchas personas se muestran escépticas sobre comer huevos porque contienen mucho colesterol, recientemente el mito se desvirtuó. Los huevos además de tener buen sabor, están llenos de vitaminas, minerales y proteínas que resultan beneficiosas para el cuerpo.

Los huevos también contienen colesterol, lo que hace que algunas personas se muestren escépticas sobre comerlo todos los días, a menos, que tengas el colesterol muy alto, puedes disfrutar de comer huevos cada día.

El colesterol alto en la sangre aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Nuestro cuerpo produce por sí mismo colesterol y su función es transportar grasa a todo el cuerpo. Cuanta más grasa comemos, más colesterol se forma en la sangre. Este colesterol es más peligroso para la salud que aquel que nos aporta la ingesta de huevos.

Si aun así te preocupa comer huevos puedes regular su consumo, por ejemplo puedes comer dos huevos en un día y ninguno al día siguiente.

Mito #2: El consumo de sal

La sal es un recurso natural que se puede encontrar en cualquier lugar, desde el océano hasta nuestras lágrimas. Es muy barata y brinda mejor sabor en algunos alimentos. Consumirla en exceso puede ocasionar algunos problemas a nuestra salud. Es rica en sodio y se ha asociado con problemas de presión arterial alta, insuficiencia cardíaca, osteoporosis y accidentes cerebrovasculares.

Si requieres eliminar sal de tus componentes alimenticios estarías suprimiendo un importante nutriente de nuestro organismo, porque ella es pieza fundamental para el sistema nervioso y muscular.

Es necesario incluir un poco de sal en tu dieta, consumiéndola bajo control, uno de ellos es ingerir no más de 5 gramos al día.

Se ha desmontados mitos donde se promociona que la sal rosada, sal negra y sal marina presenta beneficios adicionales para la salud, esto en medida no es real, ya que esos productos al fin y al cabo es sal pero sus propiedades nutritivas se encuentran en menor medida que la sal común.

Mito #3: La azúcar causa adicción

El consumo de azúcar se ha asociado como la causa principal de la obesidad y la diabetes. Alrededor de ella han aparecido diversos mitos que son necesarios esclarecer:

  • Causa adicción: existen pocas evidencias científicas para determinar el nivel de sustancias adictivas inmersas en la azúcar. Si bien es cierto, existe un grado de necesidad del cuerpo de ella para desarrollar funciones vitales. El tipo de azúcar que alimenta a nuestro organismo es la glucosa, fabricada por las células a partir de los alimentos consumidos.
  • No se puede consumir los tipos de azúcar: azúcar morena o azúcar refinada finalmente termina siendo azúcar. Durante su elaboración, la azúcar blanca es procesada y despojada de sus nutrientes más importantes, mientras que la azúcar morena es menos tratada químicamente, al igual que otros edulcorantes naturales como la miel.
  • Causa hiperactividad en los niños: la ciencia no ha sido concluyente sobre el nivel de azúcar presente en las golosinas de los niños como causante principal de una conducta hiperactiva. Estudios han arrojado que niños y adultos pueden entrar en estado de hipoglucemia, produciendo alta insulina y adrenalina hasta estabilizar su cuerpo.
  • Causa diabetes: la azúcar no es responsable de la diabetes directamente porque cuando las calorías presente en la azúcar no se queman, terminan almacenándose como grasa originando un nivel de obesidad que con el tiempo causará diabetes de tipo 2. La genética y el estilo de vida son las causas de la diabetes. 

Mito #4: La comida integral es un complemento alimenticio

Conocemos mucho sobre los efectos beneficiosos en nuestro cuerpo de la comida integral, sabemos los aportes del pan integral, pasta integral, arroz integral, sus beneficios y variantes para alargar la salud pero ten cuidado de no comer arroz blanco, pan completo o pasta normal.

Algunos de los alimentos no dietéticos tienen un efecto más fuerte y agudo sobre los niveles de azúcar en la sangre, además, de contener menos fibra dietética.

La recomendación sobre este punto es alternar los platos de comida, puedes mezclar la comida integral con una porción de comida no dietética. Incorpora uno o dos días de la semana para integrar un menú combinado en tu estilo de vida.

Mito #5: La comida natural está libre de químicos

Se han hecho muy populares los comentarios sobre “todo lo de la naturaleza es bueno, todo lo de fábrica no lo es”. En primer lugar, todo es químico; todo está formado por moléculas que interactúan entre sí formando reacciones químicas, y no solo eso, algunas frutas y verduras para mantenerse hermosas y saludables fueron tratadas con altos niveles de pesticidas que provocan daños al organismo.

Existen en los supermercados alimentos etiquetados como orgánicos (son más costosos), e inorgánicos. A los orgánicos no se les pudo aplicar pesticidas o conservantes químicos antes de ser cosechados. Para su producción está permitido el uso de feromonas, vacunas para animales y pesticidas naturales.

Los alimentos orgánicos no son del todo saludables, pues aportan menores cantidades nutricionales que aquellos alimentos procesados a nivel convencional, pero algunos de estos alimentos tienen altos niveles de nutrientes que el cuerpo no necesita. Un estudio demostró que productos lácteos y cárnicos tenían un elevado nivel de omega-3, mismo ácido que pueden ser transferidos en cantidades regulares por una carne o leche convencional.